Intensa jornada en el Concejo Deliberante

El pasado martes se llevó a cabo en el Concejo Deliberante de Mendiolaza una jornada clave de exposición oral, donde vecinos e integrantes de distintas comisiones vecinales presentaron sus observaciones, reclamos y propuestas sobre el proyecto de Ordenamiento Territorial.
Los vecinos que participaron habían sido citados para defender las consideraciones que habían hecho llegar al Concejo mediante el formulario que se había dispuesto a tal fin. Cada uno de ellos dispuso de de cinco minutos para hacer uso de la palabra,
A lo largo de la sesión, los expositores compartieron análisis detallados sobre los aspectos ambientales de las Sierras Chicas, la capacidad de la infraestructura urbana, los mecanismos de participación ciudadana y el modelo de ciudad deseado a futuro.
De manera prácticamente unánime, los 17 expositores consideraron insuficiente la forma de participación propuesta por el Concejo y solicitaron el rechazo al proyecto de Ordenamiento Territorial enviado por el Departamento Ejecutivo.
Los argumentos de los vecinos
Alicia Moreyra: cuestionó el instrumento de consulta online por ser acotado y dificultar el debate genuino entre los vecinos. Señaló una profunda incongruencia interna entre los primeros cinco capítulos del diagnóstico y el capítulo seis, denominado “la Mendiolasa que deseamos”, al que calificó como una propuesta desconectada de la realidad social que favorece la urbanización sobre áreas de bosque nativo y laderas frágiles.
Julio González Mujica: miembro de la comisión vecinal de B° Centro, definió la jornada como una fachada democrática para validar un proyecto sin verdadera participación previa. Informó la realización de presentaciones formales ante la Secretaría de Ambiente provincial y propuso crear un Consejo Asesor Municipal interdisciplinario con participación de organismos técnicos y de la provincia antes de resolver cualquier aprobación.
Santiago Lucero: integrante de la Comisión Vecinal de Barrio Centro, criticó la complejidad y lentitud del formulario de participación. Sostuvo que limitar las exposiciones a cinco minutos sin debate genera un “falso consenso” y advirtió, tras reunirse con la cooperativa de agua, que la capacidad hídrica está agotada, lo que vuelve inviable autorizar edificaciones de hasta 15 metros de altura.
Valeria Wike: vecina de El Talar, denunció el cierre anticipado de la consulta digital y el acotado tiempo de notificación para la jornada oral. Rechazó la apertura de la calle Las Tunas hacia Unquillo y advirtió que avanzar con la urbanización sobre laderas y cuencas agravará el riesgo de inundaciones en zonas bajas, desestimando que se clasifique como “baldíos” a áreas cubiertas de bosque nativo.
Ángela Alessio: En representación de la Comisión Vecinal de El Talar, denunció el incumplimiento de los estándares legales de participación ciudadana y del Acuerdo de Escazú. Recordó que en 2024 se presentaron 500 firmas certificadas solicitando una ordenanza de ordenamiento territorial participativo y ambiental que no fue considerada, e instó a detener el proyecto actual ante los graves riesgos de inundación en barrios como Cigarrales y Perchel.
Renato Peralta: vecino de la calle De la Luna, manifestó su férrea oposición al cambio de denominación del sector de “espacio verde” a “espacio público” entre las calles Guadarrama, De la Luna, Del Sol y Del Mar. Explicó que dicha modificación permitiría intervenciones destructivas sobre la vegetación y la fauna autóctona, proponiendo en su lugar jornadas de limpieza organizadas por los propios vecinos.
José Ricardo Diani: rechazó la apertura de calles orientadas a favorecer el tránsito hacia emprendimientos y barrios cerrados privados en detrimento de los barrios abiertos tradicionales. Alertó sobre la escasez de agua potable, la cesión de espacios verdes públicos para desarrollos inmobiliarios y la congestión vehicular, recordando a los concejales que su deber es representar a la ciudadanía y no a partidos políticos.
Sandra Marchesini: la ex directora de ambiente de la actual gestión solicitó la desaprobación del anteproyecto al considerar que busca legitimar cambios de uso de suelo sin estudios serios de impacto hídrico, vial o ambiental. Remarcó que el agua es un recurso escaso y finito en la región semiseca de Córdoba, y advirtió que la capacidad operativa del municipio no puede sostener un crecimiento poblacional desmedido.
Fernando Benegas: sostuvo que el cuerpo legislativo cuenta con una representatividad acotada al haber sido electo por un margen muy estrecho de votos. Calificó el proceso actual como una “escenografía” sin consenso real y propuso avanzar hacia la redacción de una Carta Orgánica municipal que garantice una representatividad efectiva a cada barrio antes de aprobar cambios normativos estructurales.
María Soledad Puechagut: desde la Comisión Vecinal de El Talar, sostuvo que los compromisos de participación asumidos por el cuerpo legislativo no fueron cumplidos, citando convocatorias apresuradas a la sesión. Rechazó las aperturas de calles planificadas en su barrio, la falta de protección ambiental de los bosques y la total omisión en el plan de servicios públicos esenciales como escuelas, salud y centros deportivos.
Enrique Baravalle: evocó las trágicas consecuencias de la inundación de 2015 (15F) y advirtió que pretender urbanizar zonas rojas y laderas generará un impacto hídrico devastador sobre los barrios bajos. Criticó las instancias de consulta no vinculantes por dividir a la comunidad y exigió abordar la infraestructura de forma coordinada con el resto de la región de Sierras Chicas.
José Kandalaft: vecino de Barrio El Alto y exasesor de IDECOR (Infraestructura de Datos Espaciales de la Provincia de Córdoba), aseguró que el plan utilizó mapas desactualizados de Mapas Córdoba habiendo cartografía mucho más reciente e información técnica relevante que debería haberse considerado. Calificó el proyecto como inviable y criticó el uso de eslóganes publicitarios como “Corazón de las Sierras” para encubrir la expansión de “Mendiolasa Ciudad Country”. Lamentó la ausencia de un catálogo de bienes patrimoniales, el uso de cartografía desactualizada y la falta de planificación de infraestructura social y educativa.
Enrique Francisco Vargas: vecino de Lomas, criticó la discrecionalidad en la aplicación de normativas edilicias y el envío de invitaciones a último momento. Manifestó que el plan presentado parece diseñado a la medida de empresas desarrollistas de Córdoba, cuestionó las alturas permitidas de 15 metros y señaló graves problemas no resueltos en las correntías de agua que bajan desde Four Leaves.
Marcela Santini: miembro de la comision vecinal de B° El Alto valoró el esfuerzo por ordenar la ciudad pero detalló errores puntuales en los planos presentados. Indicó que la Figura 21 incluye como públicas calles vendidas legalmente en la década de 1990 y que la Figura 30 atribuye erróneamente redes de gas en la calle Del Sol y la manzana 270, solicitando correcciones precisas para avanzar de manera coherente.
Silvina Durilen: expresó su sensación de formar parte de una consulta ficticia destinada a legitimar intereses inmobiliarios. Cuestionó que las autoridades prioricen proyectos para futuros desarrollos en lugar de resolver las carencias actuales de la población en materia de servicios básicos, e instó a pausar de inmediato el tratamiento del proyecto.
Camilo Rodríguez: en representación de la Comisión Vecinal de Barrio Valle del Sol, denunció obstáculos en el proceso participativo, destacando que el formulario digital se cerró antes del plazo anunciado. Manifestó la falta de instancias previas de diálogo directo por parte del Ejecutivo con su barrio y solicitó postergar la aprobación de la ordenanza para garantizar un debate profundo e inclusivo.
Eugenia Ponce: la arquitecta y docente remarcó que la ciudad crece de manera orgánica e irradiada. Propuso la redacción de un código de ordenamiento urbano propio, separado del actual código de edificación, al cual criticó por ser una copia inadecuada que no contempla las pendientes topográficas ni el comercio de cercanía. Asimismo, enfatizó la urgencia de priorizar la red de cloacas sobre la de gas, proteger la arboleda y el patrimonio histórico, y permitir una densificación urbana sensata (como dos unidades habitacionales por lote) sin extender indefinidamente el ejido.
Las participaciones completas de los vecinos pueden verse en nuestro canal de YouTube.
Alejandro Medrano sobre la participación vecinal
Por su parte, el presidente del Concejo Deliberante, Alejandro Medrano, detalló la perspectiva institucional bajo la cual se desarrolló el proceso. Medrano aclaró primeramente que el documento presentado no constituye el Plan de Ordenamiento Territorial definitivo, sino un diagnóstico integral y una fotografía de la ciudad actual, orientada a evaluar su desarrollo, sus fortalezas y sus desafíos ambientales, de infraestructura y movilidad. Explicó que dicho diagnóstico combinó relevamientos técnicos con la información surgida de los talleres organizados por el Departamento Ejecutivo y los aportes de los residentes.
Respecto a la intervención de la comunidad, Medrano destacó que el Concejo Deliberante entendió necesario abrir una instancia adicional de participación mediante un formulario de aportes ciudadanos y la posterior jornada de exposición oral, extendiendo el proceso participativo durante casi tres semanas. Sin embargo, remarcó que esta etapa tiene un límite natural: la participación ciudadana busca enriquecer el diagnóstico y aportar elementos de análisis, pero el debate y la definición final de una ordenanza corresponden estrictamente al ámbito legislativo del Concejo Deliberante.
En ese sentido, enfatizó que la participación de los vecinos no representa un “punto de llegada”, sino un “punto de partida” para mejorar el trabajo parlamentario. Reconoció que muchas de las intervenciones orales expresaron preocupaciones e inquietudes generales más que observaciones técnicas concretas sobre el documento, pero ratificó la responsabilidad del cuerpo de escuchar e integrar toda esa información a la discusión de los bloques. Finalmente, definió su responsabilidad en garantizar un debate serio, transparente y respetuoso, subrayando que la escucha vecinal y la labor legislativa no son instancias contrapuestas, sino dos momentos de un mismo proceso democrático: primero se escucha, luego se analiza, se debate y finalmente se decide
