Folklore desde la emoción en Mendiolaza

Francisco Ludueña invita a bailar

Folklore desde la emoción en Mendiolaza Francisco Ludueña invita a bailar

Director del Ballet Jazmín de Luna, nacido y criado en Mendiolaza, impulsa talleres para docentes, forma parejas de exhibición y lleva el folklore a nuevos espacios con una mirada que combina tradición, formación y emoción. Su trayectoria como bailarín lo llevó a los escenarios más importantes del país. Sin embargo, hoy elige ser profesor, más que bailarín. Sostiene sus grupos en la Casona Municipal y en Espacio Pao Checchia, mientras prepara un taller para docentes que se dictará en mayo.

Raíces profundas en Mendiolaza

Francisco Ludueña no es un artista que llegó al folklore por casualidad. Su historia está atravesada por la identidad de Mendiolaza desde varias generaciones atrás. Nacido en la ciudad, con familia vinculada al histórico barrio Mendiolaza Golf, su linaje conecta con apellidos tradicionales como Ortega y Gómez, ligados al campo y a la vida rural.

Su vínculo con el territorio no es menor: incluso su bisabuela estuvo a cargo de la estancia El Terrón, lo que refuerza una relación directa con las costumbres criollas que luego se trasladarían naturalmente al universo del folklore.

“Siempre hubo tradición en casa: desde ordeñar una vaca hasta escuchar una guitarra”, recuerda Ludueña, marcando que, antes del baile, fue la música y la vida cotidiana las que sembraron el camino.

De alumno a referente de la danza local

El primer contacto con la danza llegó a los 6 años, en la escuela Domingo Faustino Sarmiento, cuando se creó uno de los primeros talleres municipales de folklore en Mendiolaza, impulsado por la docente Purula Pérez.

Desde entonces, nunca dejó de bailar. Hoy, con 39 años y más de tres décadas de recorrido, su carrera incluye viajes, escenarios, aprendizajes y también momentos difíciles que, según destaca, fueron clave en su formación humana.

Durante años se desarrolló principalmente como bailarín, pero el punto de inflexión llegó en 2020, en plena pandemia. Tras atravesar un cuadro complicado de COVID-19, comenzó a dar clases en una academia de Villa Allende casi por casualidad. Ese paso marcó el inicio de una nueva etapa.

“Fue encontrarme con otro mundo: dejar de ser alumno para empezar a dar algo a los demás”, explica. Desde entonces, su rol como docente creció hasta convertirse en su principal vocación.

Tradición y proyección: una misma línea

Uno de los ejes centrales del trabajo de Ludueña es el equilibrio entre el folklore tradicional y las formas estilizadas o de proyección.

Lejos de plantearlo como una ruptura, sostiene que ambas dimensiones deben convivir. Su método es claro: primero dominar lo tradicional y luego avanzar hacia propuestas más escénicas.

“Si no hay una base sólida, la proyección pierde sentido”, resume. Por eso, en sus clases prioriza el conocimiento profundo de las danzas antes de cualquier innovación.

Bailar desde la emoción, más allá de la técnica

A diferencia de otros enfoques más centrados en la coreografía, Ludueña pone el acento en la vivencia emocional del folklore.

Si bien reconoce la importancia técnica, considera que lo esencial es la conexión, tanto con la pareja como con lo que se está expresando.

“Lo coreográfico es importante, pero la emoción es lo que transforma todo”, afirma.

Esa mirada también le permite trabajar con grupos muy diversos, incluyendo alumnos de hasta más de 80 años, adaptando las danzas sin perder la esencia.

Clases en Mendiolaza y formación de bailarines

Actualmente, Ludueña desarrolla su actividad en dos espacios:

  • Casona Municipal de Mendiolaza: clases iniciales los lunes y jueves, pensadas para personas que siempre quisieron bailar folklore y no habían tenido la oportunidad.
  • Espacio Pao Checchia (B° Centro): sede del Ballet Jazmín de Luna, donde trabaja con un grupo avanzado los martes por la noche.

Además, se especializa en la formación de parejas de exhibición, un aspecto menos frecuente dentro del folklore pero clave para el desarrollo escénico.

Un proyecto para llevar el folklore a las escuelas

Uno de sus proyectos más destacados es un taller destinado a docentes de todos los niveles educativos, con el objetivo de mejorar la calidad de los actos escolares.

La iniciativa surge de una preocupación concreta: si bien existe normativa que promueve la enseñanza del folklore en las escuelas, no siempre hay herramientas suficientes para abordarlo correctamente.

“Si no puedo llegar directamente a los niños, llego a través de los docentes”, explica.

El taller propone:

  • Enseñar danzas tradicionales poco utilizadas en actos escolares
  • Brindar herramientas teóricas y prácticas
  • Entregar material didáctico
  • Adaptar contenidos según niveles (inicial, primario y secundario)

El primer encuentro será el 9 de mayo, de 11:30 a 15 horas, en el Espacio Pao Checchia, con un costo de 20.000 pesos. Habrá además un segundo ciclo en agosto, enfocado en otras fechas del calendario escolar.

La nota completa realizada en el programa Mañanitas de Mendiolaza, por la 102.7 FM Demendiolaza, puede escucharse aquí.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio