Pioneros de Mendiolaza

Cacho Seguí en el aniversario de la ciudad

Pioneros de Mendiolaza.
Cacho Seguí en el aniversario de la ciudad

“Cacho fue, por herencia familiar, uno de los primeros habitantes de Mendiolaza cuando nuestro pueblo no era más que un caserío. En consecuencia, conoció todo y a todos. Amaba este paisaje y a su gente. cuando una oleada de ‘intrusos’ hacia los años ’90 nos radicamos aquí, modificando el perfil de Mendiolaza, Cacho nos abrió su casa y su afecto. Buena parte de este libro contiene los apuntes y los datos que nos proporcionó con entusiasmo y desinteresadamente”.

La dedicatoria a Rafael “Cacho” Seguí en la primera página del libro de la historia de Mendiolaza es la metáfora de un destino. El nombre de Cacho Seguí es inseparable de la historia de Mendiolaza.

Hoy, en el marco del aniversario de la ciudad, se reinauguró el salón que le rinde homenaje, que lleva su nombre y que recoje su espíritu de encuentro y comunidad.

Un hacedor multifacético

La reapertura del Centro Cultural “Cacho Seguí” representa un hito para la vida comunitaria de Mendiolaza, devolviendo el brillo a un espacio clave para el desarrollo de espectáculos y talleres locales. Sin embargo, para entender el significado del nombre que lleva la fachada, es necesario reconstruir la trayectoria de un vecino que dejó huellas profundas en la identidad institucional y cultural de la zona.

Cacho Seguí fue abogado de profesión y artista autodidacta por vocación, dedicando gran parte de sus últimos años a la escultura en madera y a reunir a los creadores de la región. Su vinculación cívica con la localidad fue decisiva: tras la vuelta de la democracia en la gestión de Raúl Alfonsín, tuvo un papel protagónico junto a vecinos como el después intendente Cruzado en el proceso de papelería legal para transformar a Mendiolaza de comuna en ciudad, asumiendo posteriormente como primer concejal.

Cacho Seguí tuvo una participación activa e integral en la vida comunitaria de la ciudad. En el ámbito de los servicios públicos, encabezó la gestión de la Cooperativa de Agua en un par de períodos. Asimismo, en el plano institucional, impulsó la sede municipal al propiciar la expropiación de la casona que pertenecía a su tía Ema Seguí y a su esposo Pedro Diez para destinarla al gobierno local. Por otra parte, en el terreno de la cultura y la memoria local, organizó encuentros regionales de escultores y colaboró activamente en el equipo de vecinos que redactó el primer libro oficial sobre la historia de Mendiolaza.

“Para nosotros lo más importante es que fue nuestro papá, pero también fue un hombre muy comprometido que trabajó bastante para aglutinar a los artistas y darle una vuelta al arte en esta ciudad”. — Carina Seguí, hija de Cacho Seguí.

De las visitas en tren a la vida en la quinta

Cacho Seguí junto a su esposa, Pelusa, y su madre, Esther

La relación de la familia Seguí con la localidad comenzó décadas atrás, cuando Cacho visitaba a sus tíos Ema Seguí y Pedro Diez, descendiente del antiguo propietario de las tierras de la estancia original. Los sobrinos llegaban en tren hasta la estación donde actualmente funcionan las oficinas de la Policía y Seguridad Ciudadana.

En 1978, la familia heredó una porción de tierra que comprendía una tradicional quinta entre las arterias San José de Calasanz y la ruta nueva, extendiéndose hacia el predio del exhípico. En aquellos años, el espacio albergaba a un vivero explotado por un matrimonio japonés, de donde incluso se extrajeron especies arbóreas utilizadas para la remodelación de la Plaza Colón de Córdoba.

A principios de los ’80 Cacho Seguí, su esposa y sus seis hijas mujeres se afincaron definitivamente en el pueblo. Las hermanas recuerdan aquellos años en que la zona céntrica y la avenida Tissera eran simples caminos de tierra rodeados de monte tupido, sin los desarrollos urbanísticos ni los barrios cerrados actuales.

En aquel entonces, la arteria San José de Calasanz se caracterizaba por formar un túnel verde natural flanqueado por árboles de plátano, mientras que en lo que hoy es la ruta intermunicipal se realizaban carreras cuadreras de caballos. La localidad se distinguía por su marcado microclima, con una marcada diferencia de temperatura respecto a Córdoba y localidades vecinas como Unquillo o Villa Allende.

El orgullo de una familia y el renacer del centro cultural

Tras el proceso de modernización y refuncionalización edilicia llevado a cabo en el edificio comunal, el espacio reabre sus puertas para albergar talleres, muestras y espectáculos artísticos. Para las hijas del pionero, esta reinauguración representa un motivo de profunda emoción y un homenaje a la memoria de un padre apasionado por el arte y el bienestar colectivo.

“Él hubiera estado feliz de la vida porque todo lo que fuera actividades culturales le encantaba”. — Ana Seguí, hija de Cacho Seguí.

La puesta en valor del salón “Cacho Seguí” no solo restituye un punto de encuentro neurálgico para los artistas de las Sierras Chicas, sino que consolida el legado de quien dedicó su vida a transformar el pueblo en ciudad sin perder el espíritu comunitario.

La nota completa realizada en el programa Se hace tarde, por la 102.7 FM Demendiolaza, puede escucharse aquí.

Las fotografías son gentileza de la familia Seguí.

Dejá un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Scroll al inicio