Jóvenes de Mendiolaza

Dando la Nota para que todos escuchen

El colectivo de comunicación de Sierras Chicas, Dando la Nota, produce actualmente su programa en Radio Curva de Salsipuedes. Tres de sus integrantes, jóvenes de Mendiolaza, visitaron el estudio de la 102.7 FM Demendiolaza. Guadalupe Colrat, Ludmila Riveros y Marcos Stauber hablaron sobre su forma de hacer periodismo, la relación con el territorio, el trabajo con nuevos lenguajes y las deudas de la ciudad con los y las jóvenes.

Un periodismo conectado al territorio

Para Ludmila, el periodismo es, ante todo, una forma de enraizarse en el lugar en el que se vive. “Creo que es mi forma de conectarme con el territorio, con lo que sucede alrededor mío”, explicó en Mañanitas de Mendiolaza, por la 102.7 FM Demendiolaza.

Guadalupe comparte esa mirada, pero la vincula con una búsqueda de romper moldes comunicativos: “Nace con la perspectiva de proponer otra alternativa a la forma en que los medios tradicionales comunican las realidades del interior, especialmente las que tienen que ver con jóvenes. Buscamos tejer lazos con quienes están haciendo otras cosas y contar esas historias desde una pluralidad de realidades”.

Marcos recordó que el colectivo surgió en plena pandemia, entre 2020 y 2021, motivados por la necesidad de mostrar lo que las juventudes hacían más allá de los prejuicios. “Nos molestaba que los medios pusieran el foco en responsabilizar a las juventudes por el COVID. Queríamos construir una herramienta de comunicación con una perspectiva juvenil y serrana que contara lo que realmente estaba pasando en nuestras comunidades”, señaló.

Del Instagram a la radio comunitaria

En sus inicios, Dando la Nota se movía entre publicaciones en Instagram, videos en YouTube y notas en un blog de WordPress. Con el tiempo, el colectivo amplió su acción a talleres en colegios, foros de salud mental y actividades en plazas.

Ludmila destacó que la radio era “una vieja ganas que costaba materializar” por cuestiones de horarios, hasta que encontraron un lugar en Radio Curva. “La mayoría somos estudiantes o trabajadores con horarios complicados, pero ahí apareció un espacio que se amoldaba a lo que necesitábamos”, contó.

Nuevos lenguajes y comunidad activa

Para Marcos, uno de los desafíos más grandes fue adaptar sus contenidos a las lógicas de las plataformas digitales sin perder la esencia. “Aún con la sugerencia de que los videos duren menos de 10 minutos, hacíamos producciones de 15 o 20 porque queríamos opinar y hablar. No nos mueve el interés económico ni la búsqueda de lo ‘mainstream’, sino el vínculo de la juventud con la comunidad y ofrecer el micrófono para que sean parte de la noticia”, afirmó.

El colectivo combina encuentros presenciales con producción en redes, y entiende a su audiencia como activa. “Un evento que hacemos en la plaza se transforma en un video para YouTube y también en historias para Instagram”, ejemplificó.

La batalla contra la desinformación

Sobre la lucha contra las noticias falsas y la información maliciosa, Marcos señaló que su estrategia pasa por “buscar una lectura solidaria, historizar procesos y mantener una mirada crítica”, aunque admitió que las lógicas de consumo digital favorecen el morbo y la desinformación.

Guadalupe sumó que su “pequeña batalla” consiste en hablar con voces especializadas para respaldar los contenidos: “No se trata de opinar porque sí, sino de buscar argumentos sólidos y abrir el debate con la comunidad”.

Ludmila, por su parte, remarcó que Dando la Nota no pretende “combatir” las fake news de manera absoluta, pero sí relativizarlas. “No somos tanto de dato duro, pero buscamos tener varias voces que digan cosas distintas para que quien escucha también pueda participar y opinar”.

Las deudas de Mendiolaza con su juventud

Los tres coincidieron en que el espacio público es una de las grandes deudas de la ciudad. “El espacio público en Mendiolaza es muy reducido. No se trata solo de plazas, también de espacios culturales que inviten a reunirse y potenciar la comunidad”, sostuvo Guadalupe.

Ludmila planteó que el problema es más profundo: “Todo el crecimiento ha sido improvisado. No hay una idea de ciudad ni de qué se le quiere dejar a los jóvenes que crecen acá. Me encantaría seguir viviendo acá, pero no veo un plan a futuro, está todo a parches”.

Marcos fue contundente: “Mendiolaza sigue expulsando a las juventudes. Para estudiar, hacer deporte, salir o incluso para acceder a la salud tenemos que ir a otras localidades. No quiere decir que no haya nada aquí, pero no hay una propuesta que convoque. La gran mayoría termina desarrollando su vida por fuera”.

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