Graciela López de Filoñuk en Mendiolaza

La fiscal en los juicios de lesa humanidad visitó el Ipem

Graciela López de Filoñuk en Mendiolaza. La fiscal en los juicios de lesa humanidad visitó el Ipem

En el marco de las actividades por el aniversario del Golpe de Estado en Argentina de 1976, el IPEM 317 fue escenario de una jornada cargada de memoria y reflexión. Allí, la ex fiscal federal Graciela López de Filoñuk compartió su experiencia con estudiantes secundarios, en un encuentro que puso en diálogo el pasado reciente con los desafíos del presente.

La charla, que formó parte de las conmemoraciones por los 50 años del golpe, no solo repasó los años más oscuros de la historia argentina, sino que también permitió comprender cómo se construyó el camino hacia la justicia.

Una experiencia “muy positiva” con los jóvenes

López de Filoñuk valoró especialmente el encuentro con los estudiantes, a quienes encontró informados y comprometidos. Según relató, los alumnos ya contaban con una preparación previa sobre conceptos clave como golpe de Estado y terrorismo de Estado, lo que permitió profundizar el intercambio.

“Me di cuenta por el tenor de las preguntas que estaban preparados”, señaló. Las inquietudes de los jóvenes combinaron el interés por los procesos históricos con preguntas personales, como qué la llevó a involucrarse en estas causas o qué se necesita para ejercer la función de fiscal.

Durante el encuentro, la ex fiscal hizo especial hincapié en acercar la historia a la experiencia concreta de los estudiantes. Para ello, mencionó casos de víctimas de edades similares a las de los alumnos, con nombres y apellidos, buscando generar conciencia sobre el impacto real del terrorismo de Estado.

La dictadura en la vida cotidiana y en la escuela

La actividad se inscribió en un contexto de revisión histórica más amplio. Investigaciones recientes muestran que la dictadura no solo operó a través de la represión clandestina, sino también mediante un control sistemático de la vida cotidiana, especialmente en el ámbito educativo.

La censura de libros, la vigilancia sobre docentes y estudiantes, la prohibición de centros de estudiantes y el disciplinamiento dentro del aula formaron parte de una política orientada a imponer orden y silencio. Ese mismo aparato represivo tuvo su expresión más brutal en lugares como La Perla.

En ese sentido, el testimonio de López de Filoñuk permitió tender un puente entre esa dimensión cotidiana del autoritarismo y las investigaciones judiciales que, años después, buscaron esclarecer y sancionar esos crímenes.

De la verdad histórica a la persecución penal

Uno de los ejes centrales de la charla fue el recorrido judicial que permitió pasar de la reconstrucción de los hechos a la sanción de los responsables.

Durante los años 90, las leyes de impunidad y los indultos impedían avanzar con condenas. En ese contexto, López de Filoñuk trabajó en lo que se conoció como “verdad histórica”, una etapa orientada a reunir pruebas y reconstruir lo sucedido.

Sin embargo, con el paso del tiempo y la acumulación de evidencias, tomó una decisión clave: impulsar la persecución penal. Para ello, solicitó la nulidad e inconstitucionalidad de las leyes de impunidad y del indulto, en un proceso que demandó años de trabajo.

“Llegó un momento en que dije: basta de verdad histórica”, recordó sobre ese punto de inflexión.

Un punto de quiebre: la causa Brandalisis

Ese camino tuvo un momento decisivo con la condena en la causa conocida como “Brandalisis”, que permitió juzgar a represores por el secuestro, tortura y asesinato de cuatro personas.

Entre los condenados estuvo Luciano Benjamín Menéndez, uno de los principales responsables del aparato represivo en Córdoba, quien había sido previamente beneficiado por el indulto presidencial.

“Ahí vi que las políticas públicas habían cambiado”, señaló López de Filoñuk, al recordar ese fallo como un punto de inflexión en su trayectoria y en la historia judicial argentina.

Justicia, desafíos y vacantes

Durante la entrevista, la ex fiscal también se refirió al funcionamiento actual de la Justicia Federal. Señaló que hoy existe una mayor tendencia a judicializar conflictos, pero advirtió sobre un problema estructural: la falta de cobertura de cargos.

Según explicó, la existencia de numerosas vacantes en juzgados, fiscalías y tribunales afecta el funcionamiento del sistema y recarga el trabajo de quienes están en funciones.

“Así no se puede trabajar bien”, sostuvo, al tiempo que reclamó una mayor celeridad en los procesos de designación.

La democracia como valor central

Más allá de los aspectos judiciales, el mensaje principal de la charla estuvo dirigido a los estudiantes. López de Filoñuk insistió en la necesidad de defender la democracia como valor supremo.

En ese sentido, subrayó que, a lo largo de la historia argentina, los golpes de Estado interrumpieron reiteradamente el orden constitucional, y destacó la importancia de sostener el sistema democrático.

“Hay que preferir el peor de los gobiernos constitucionales a una dictadura”, afirmó, sintetizando una de las ideas más contundentes del encuentro.

Memoria frente al negacionismo

En el tramo final de la entrevista, Graciela López de Filoñuk se detuvo en uno de los debates más sensibles del presente: la reaparición de discursos que relativizan el terrorismo de Estado, particularmente en fechas cercanas al 24 de marzo.

La ex fiscal abordó la vigencia de la llamada “teoría de los dos demonios”, una interpretación que equipara la violencia de las organizaciones armadas con la represión ilegal del Estado. Esa mirada fue determinante para, en los 80, juzgar y condenar paralelamente a los integrantes de las juntas militares y a los responsables de las organizaciones guerrilleras, así como para el indulto posterior que benefició a unos y a otros.

Según explicó Filoñuk, esa interpretaciíb fue progresivamente desarticulada a lo largo de los años. A su entender, el avance de los juicios por delitos de lesa humanidad en todo el país permitió establecer con claridad las responsabilidades del aparato estatal y diferenciar la naturaleza de los hechos. En ese sentido, subrayó un punto jurídico central: los crímenes cometidos por las Fuerzas Armadas constituyen delitos de lesa humanidad y, por lo tanto, son imprescriptibles, mientras que los delitos atribuidos a organizaciones armadas son considerados delitos comunes y ya han prescripto.

Esa diferencia, sostuvo, no es solo técnica sino fundamental para comprender el proceso histórico y judicial argentino. “Es lo que permite que, a más de 40 años del retorno de la democracia, se sigan llevando adelante los juicios”, explicó.

Frente a los intentos de reinstalar interpretaciones que relativicen estos avances, López de Filoñuk fue categórica: consideró que existen “muchos argumentos” construidos a lo largo de décadas de investigación y juzgamiento que permiten refutarlas.

Además, vinculó estas discusiones con el contexto político actual y con la necesidad de sostener políticas públicas de memoria, verdad y justicia. En esa línea, expresó su confianza en que los consensos construidos en la sociedad argentina en torno a estos temas no serán fácilmente revertidos.

La nota completa realizada en el programa Mañanitas de Mendiolaza, por la 102.7 FM Demendiolaza, puede escucharse aquí.

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