Para seguir cantando

El Coral Mendiolaza acaba de mudar sus ensayos al salón parroquial de la capilla San José de Calasanz, en calle 4 esquina Las Mercedes, kilómetro 16. Allí se reúnen todos los martes de 19 a 21, en un lugar que, según su director Carlos Allievi, ofrece “más espacio, luminosidad y visibilidad para el público que en El Bosquecito”, donde ensayaban desde principios de este año.
Este cambio marca un nuevo capítulo en la historia de un coro que, a lo largo de diez años de trayectoria, ha sabido adaptarse y reinventarse, incluso después de momentos críticos como la pandemia.
Una década de resiliencia y reinicios
Allievi recuerda que en Mendiolaza ya debió “empezar tres veces de cero” para mantener viva la agrupación. La realidad de los coros vocacionales del interior hace que sea difícil sostener una plantilla estable de coreutas: muchas personas que llegan a las Sierras Chicas en busca de tranquilidad, al tiempo vuelven a mudarse “más al interior”. Esta movilidad constante afecta la continuidad de los coros, un fenómeno que también observan otros directores de la región.
La huella de la pandemia y el desafío comunitario
La pandemia de COVID-19 supuso un golpe durísimo. “Fue letal para lo artístico y lo musical”, confiesa Allievi. Durante el aislamiento recurrieron a herramientas como Zoom y Meet, que si bien ayudaron a mantener el vínculo humano, resultaban “nocivas para la actividad coral”.
El director reflexiona además que, tras la pandemia, muchas personas se acostumbraron a quedarse en casa incluso cuando ya no había riesgo sanitario, lo que hace que las actividades comunitarias sigan siendo un gran desafío.
Cultura en Mendiolaza: luces y sombras
En 2017 el concejo deliberante declaró al Coral Mendiolaza embajador cultural de la ciudad y de interés cultural. Sin embargo, Allievi siente que “un poquito se ha vaciado culturalmente a Mendiolaza” y que hoy el coro no tiene la misma presencia en actos y fiestas patronales que en otros tiempos.
Aun así, destaca la labor de colectivos culturales privados y solidarios, en su mayoría liderados por mujeres, que sostienen “ese sentido de pertenencia que tanto cuesta conseguir en tiempos de deshumanización”.
Un homenaje que se volvió nombre
La agrupación suma ahora el nombre Irma Sibona, en honor a la tía de Allievi, quien lo inició en la vida coral. “Yo venía de grupos vocales, pero nunca de coros. Ella fue quien me introdujo en esta actividad”, cuenta.
El homenaje se decidió tras un concierto en La Granja, donde Allievi recibió la noticia del fallecimiento de su tía en Jujuy. “En agradecimiento a quien me abrió este camino, el coro lleva ahora su nombre”, afirma.
Coral Mendiolaza Irma Sibona: dónde y cuándo
Ensayos: todos los martes de 19 a 21
Lugar: salón parroquial de la capilla San José de Carlos Sánchez, calle 4 esquina Las Mercedes, kilómetro 16
Con una década de historia y el impulso de este nuevo espacio, el Coral Mendiolaza Irma Sibona reafirma su misión: mantener viva la tradición coral en las Sierras Chicas y fortalecer el lazo comunitario a través de la música.

