El Plan y los vecinos de Mendiolaza

Respuestas del Ordenamiento Participativo

El Plan y los vecinos de Mendiolaza.
Respuestas del Ordenamiento Participativo

El 11 de diciembre de 2023, al día siguiente de la asunción de la nueva gestión, se aprobó el Plan Preventivo de Ordenamiento Territorial, Movilidad Urbana, Desarrollo Sostenible y Sustentable, que suspendió proyectos urbanísticos durante 180 días.

El Plan nunca fue definido como participativo, aunque sí incluyó la participación de vecinos en instancias determinadas y previamente establecidas

En junio de 2024, una nueva ordenanza estableció la forma de trabajo con la comunidad, la zonificación y los temas que serían abordados en las instancias participativas. Los encuentros comenzaron en agosto de 2024. Se inscribieron 157 vecinos, de los cuales 80 participaron efectivamente en los distintos talleres. En total se registraron 121 participaciones, ya que algunos vecinos concurrieron a más de un encuentro.

En mayo de 2026 se realizó el último encuentro, del que participaron alrededor de 60 vecinos. Allí se presentó el proyecto y se recogieron las últimas opiniones antes de la redacción final.

El resultado es un Plan que responde a algunos de los planteos surgidos de esas instancias, mientras que otros quedan fuera de su alcance o sin acciones concretas. También existen propuestas del modelo territorial que se encuentran en tensión con inquietudes expresadas por los vecinos.

Demandas vecinales que el Plan no responde de manera concreta

El propio Plan aclara que su alcance está concentrado en la dimensión físico-territorial. Por eso, algunas de las demandas planteadas por los vecinos durante los talleres son reconocidas como necesidades, pero no se traducen en acciones concretas dentro del proyecto.

Entre ellas aparece la infraestructura de salud: aunque el diagnóstico reconoce el déficit de equipamientos sanitarios y la dependencia de localidades vecinas, no se plantean nuevos centros de salud ni reservas de suelo específicas para ese fin.

También quedan sin una propuesta concreta las demandas vinculadas con capacitación y formación laboral, como la creación de escuelas de oficios o alianzas con empresas; el empleo joven, para el que no se establecen programas específicos; y la creación de centros de investigación ambiental, pese a la importancia que el Plan otorga a la protección del bosque y los recursos naturales.

En materia ambiental, tampoco se traducen en medidas específicas los planteos sobre energías limpias, consumo responsable y reducción de emisiones de CO₂. El Plan establece objetivos generales de responsabilidad ambiental, pero no fija mecanismos concretos para medir o reducir la huella de carbono.

Finalmente, la demanda de avanzar hacia un gobierno abierto, con plataformas digitales de participación y mayor acceso a la información pública, tampoco tiene una herramienta específica dentro del proyecto. La participación aparece vinculada fundamentalmente a las instancias presenciales previstas durante el proceso de planificación.

En todos estos casos, las demandas no son necesariamente rechazadas por el Plan: quedan, principalmente, fuera de su alcance específico o sin acciones concretas para su implementación.

Las propuestas del Plan que entran en conflicto con los vecinos

Además de las demandas que no encuentran una respuesta concreta, hay propuestas del modelo territorial que se ubican en dirección contraria a algunas de las inquietudes expresadas por los vecinos.

Los principales puntos de tensión están vinculados con la densidad urbana y la apertura de calles.

  • Media densidad y edificios de hasta 12 y 15 metros

Una de las características que los vecinos valoran de Mendiolaza es su perfil de baja densidad, asociado a la idea de “ciudad campo” o “ciudad verde”. Predominan las viviendas unifamiliares, con terrenos amplios, jardines y espacios libres. El Plan propone una estrategia diferente para determinados sectores. Para evitar que la ciudad continúe extendiéndose sobre nuevos terrenos, plantea completar parcelas vacantes y generar áreas de media densidad con vivienda colectiva. En determinados corredores, el modelo contempla edificios de hasta 12 y 15 metros de altura. Esta propuesta entra en tensión con la inquietud de los vecinos que buscan conservar el perfil de baja densidad y la imagen residencial de Mendiolaza. El conflicto está, en este caso, entre dos objetivos: por un lado, evitar que la ciudad continúe expandiéndose horizontalmente y aprovechar mejor los terrenos disponibles; por otro, preservar el modelo de ciudad de baja altura y grandes espacios verdes que los vecinos identifican como parte de la identidad local.

  • Apertura de calles y conectividad frente a la privacidad de los barrios cerrados

El segundo punto de tensión está relacionado con la circulación. Mendiolaza cuenta con sectores que hasta el momento se desarrollaron de manera cerrada, con escasas entradas, calles sin salida, lotes colindando con el campo o con un barrio privado. Parte de los vecinos que viven en estos sectores valoran precisamente las condiciones de seguridad, privacidad y ausencia de tránsito pasante. El modelo territorial, en cambio, propone reducir la fragmentación de la ciudad mediante una mayor integración vial. Entre sus acciones plantea “sistematizar la trama Norte-Sur”, proyectar nuevas vías y adecuar las existentes. También contempla explícitamente la apertura de calles en sectores de tejido discontinuo. La propuesta busca generar una red vial más conectada, con múltiples alternativas de circulación dentro del municipio. Esta definición puede entrar directamente en conflicto con la expectativa de quienes consideran que el carácter cerrado y restringido de determinados barrios forma parte de las condiciones por las que eligieron vivir allí. En este punto, el Plan prioriza la integración territorial y la conectividad general de Mendiolaza frente a la preservación de la circulación restringida en determinados sectores.

Lo que los vecinos plantearon y el Plan sí recoge

La relación entre los talleres y el proyecto no es solamente de diferencias.

Hay planteos vecinales que encuentran una respuesta clara en el modelo.

La protección del ambiente, la preservación del bosque nativo, la necesidad de mejorar la movilidad, la generación de espacios públicos y la preocupación por evitar una expansión urbana descontrolada forman parte de las líneas centrales del proyecto.

El modelo propone proteger los remanentes de bosque nativo, establecer límites para la urbanización de los faldeos y crear corredores de biodiversidad articulados alrededor del arroyo Saldán. También propone una red continua de espacios públicos abiertos, con prioridad para la accesibilidad peatonal.

En materia de movilidad, incorpora nuevos ejes, mejoras en la trama vial y condiciones para el tránsito peatonal y ciclístico.

Y frente al crecimiento urbano disperso, propone completar parcelas vacantes antes de continuar extendiendo la mancha urbana.

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