Reinventarse en tiempos difíciles

Lo de Annette, almacén de cosas ricas, es un espacio ya consolidado en El Talar de Mendiolaza por su propuesta de delicatessen y productos caseros, que inicia una nueva etapa. A partir de abril, incorporará un taller de pintura como una forma de diversificar su actividad, fortalecer el vínculo con la comunidad y adaptarse a un contexto económico desafiante.
La iniciativa surge del trabajo conjunto entre su responsable, Ana Claudia Giraudo, y la artista local Silvana Boff, quien llevó adelante el Multiespacio La Rosa, centro cultural, bar y vivero que dejó de funcionar a finales de 2024.
Un taller de pintura con identidad natural y espíritu comunitario
La propuesta consiste en encuentros de pintura con una impronta particular: el uso de materiales naturales, a base de plantas y té.
El formato está pensado para grupos reducidos, de entre 8 y 10 personas, lo que permite generar un ambiente íntimo donde, además de la actividad artística, los participantes puedan compartir una merienda y una experiencia distinta.
El primer encuentro está previsto para el 10 de abril por la tarde, y las inscripciones se canalizan directamente con la tallerista.
De local gourmet a espacio multifunción
Desde su apertura hace casi seis años, Lo de Annette nació como un emprendimiento orientado a la venta de productos gourmet y regalería, con una pequeña oferta de pastelería por encargo. Sin embargo, el contexto económico de los últimos años obligó a replantear el modelo.
La fuerte inflación registrada en 2024 marcó un punto de inflexión: sostener el formato original se volvió inviable y fue necesario reconvertir el espacio para garantizar su continuidad. Así, el local fue mutando hacia una cafetería de cercanía, incorporando mesas, opciones para consumir en el lugar y una propuesta más accesible para el día a día.
La reciente ampliación del espacio, tras la eliminación de una pared interna, permitió habilitar nuevas dinámicas como talleres y encuentros.
El desafío de emprender en un barrio dormitorio
Uno de los principales desafíos que enfrenta el comercio en El Talar es su carácter de “barrio dormitorio”. Gran parte de sus habitantes trabaja en la ciudad de Córdoba, lo que reduce el movimiento comercial durante el día y limita el consumo en negocios locales.
En ese contexto, captar la atención de los vecinos y generar propuestas que inviten a quedarse en el barrio se vuelve clave. La incorporación de actividades culturales y sociales aparece como una estrategia para dinamizar el espacio y atraer nuevos públicos.
Si bien en los últimos años se percibe un leve cambio en los hábitos —con más personas que se detienen a consumir en el lugar—, el proceso es gradual y requiere sostener iniciativas que fortalezcan la identidad local.
Tejer redes para sostener el proyecto
La apuesta por los talleres no es aislada. Forma parte de una lógica más amplia: generar comunidad y construir redes entre emprendedores y vecinos.
Además de esta nueva propuesta, el espacio ya proyecta abrirse a otras actividades, como pequeños eventos, celebraciones íntimas o encuentros de fin de año, siempre en formatos reducidos acordes a las dimensiones del local.
En un contexto económico complejo, donde sostener un emprendimiento implica una reinvención constante, Lo de Annette busca consolidarse no solo como un comercio, sino como un punto de encuentro barrial.

