La amenaza de la contaminación lumínica

La observación del cielo nocturno es una de las experiencias más asombrosas que aún se pueden disfrutar en Mendiolaza, especialmente durante la llegada de las noches más cálidas. La localidad mantiene un nivel de contaminación lumínica moderada, más favorable que el entorno urbano de Córdoba, pero el crecimiento demográfico, el avance de barrios nuevos y la proliferación de luces LED blancas están alterando progresivamente la visibilidad del firmamento. Así lo confirma el Mapa de contaminación lumínica
En zonas más oscuras —como El Alto y algunos caminos rurales — el cielo permite observar con claridad constelaciones, estrellas de mediana magnitud y, en condiciones ideales, incluso un leve resplandor de la Vía Láctea. Pero en otras áreas, una sola luz de patio mal orientada puede encandilar y arruinar la adaptación natural del ojo humano a la oscuridad.
La experiencia de Cabana: aprender a mirar el cielo
Durante este año, en el Centro Vecinal de Cabana se desarrolló un ciclo de charlas y observación a cielo abierto coordinado por el investigador del CONICET y docente del Observatorio Astronómico de Córdoba, Marcos Ramírez.
Ramírez lo explica con claridad:
“En cada encuentro hablamos de algún tema distinto de astronomía… el hilo conductor de las distintas charlas es dar herramientas a los interesados para observar el cielo con sus propias herramientas, con sus propios ojos.”
El objetivo central no fue apuntar directo al telescopio, sino algo anterior: comprender el cielo antes de ampliarlo con ópticas. De allí que aclara:
“Nos centramos sobre todo en lo que es la observación a simple vista.”
Los encuentros comenzaron con temas básicos sobre estrellas y constelaciones, pero el ciclo fue avanzando hacia fenómenos más complejos: nebulosas, cúmulos estelares y galaxias. Tras las charlas dentro del salón, la actividad se trasladaba afuera, bajo el cielo real:
“Después de esa charla… salimos a la cancha del centro vecinal, donde ponemos telescopios.”
Allí participaban desde astrónomos aficionados que llevaban sus propios telescopios hasta vecinos con binoculares:
“Vienen también personas que tienen un telescopio que por ahí no saben muy bien cómo usar, es una excelente oportunidad para eso.”
Lo que podemos ver y lo que estamos perdiendo
Para dimensionar la riqueza del cielo, Ramírez describe la Vía Láctea con precisión científica y poética:
“La Vía Láctea es la galaxia en la que estamos. Vía Láctea, viene de camino de leche, en su etimología del latín. Es suerte de arco levemente luminoso que se extiende en el cielo, una franja que se extiende en el cielo, a veces depende la hora y la época del año, de de una punta a la otra en el cielo. Esa franja luminosa resulta ser el plano donde se estructura nuestra galaxia. Las galaxias son como islas en el universo. Son estructuras muy muy grandes. Estamos hablando de estructuras donde la luz le lleva decenas de miles o cientos de miles de años en recorrer de una punta a la otra donde la mayoría de la materia está del universo, está en esas islas. Entre las galaxias hay casi nada, y un vacío casi absoluto”.
Y explica que casi todo lo visible a simple vista pertenece a nuestra galaxia:
“Con contadas excepciones, todo lo que vemos es de esta galaxia.”
Pero cuando las condiciones son buenas —como en sectores oscuros de Mendiolaza— algo extraordinario puede suceder:
“En Sierras Chicas, con algo de suerte se puede ver una que es la galaxia Andrómeda… como una nubecita muy sutil hacia el norte a determinada hora.”
El problema surge cuando esa suerte desaparece por exceso de iluminación. De hecho, Ramírez contrasta:
“Acá no se las puede ver por la polución lumínica de la ciudad… esto empeoró muchísimo los últimos 15 años, empeoró recientemente.”
La amenaza creciente de la iluminación privada
En Mendiolaza no es solo el alumbrado público el que contamina. Las luces particulares generan un resplandor difuso que viaja por laderas, rebota en muros blancos y se difunde hacia el cielo, afectando la visión incluso a cientos de metros.
Lo que hoy afecta la observación nocturna en los barrios de Mendiolaza:
- reflectores LED blancos sin orientación
- luces que apuntan hacia afuera en vez de hacia abajo
- iluminación nocturna continua por sensores o seguridad
- reflectancias en paredes claras
- iluminación de altura en casas ubicadas en lomadas
Pero hay medidas simples que pueden devolvernos el cielo:
- usar luces cálidas (2700–3000 K)
- dirigir la luz hacia el suelo
- evitar iluminación excesiva
- limitar la luz exterior mediante temporizadores o sensores calibrados
- priorizar la visibilidad interior frente a la exterior

También habría que estudiar la contaminación sonora , que afectan a aves y animales de la zona.