20 años dedicados al voluntariado

Testimonio de bombero de Mendiolaza
Hoy el cuartel de bomberos voluntarios de Mendiolaza cumple 25 años. Entre sus integrantes se encuentra Esteban Díaz, quien ocupa el cargo como Jefe de bomberos desde hace ocho meses. Aunque es un cargo que le demanda mucho tiempo, él ve su labor hacia la comunidad muy gratificante.
El agradecimiento de las personas como paga por su labor
Hace 20 años atrás Esteban Díaz buscaba trabajo en Mendiolaza. Andaba con su bici por las calles hasta que vio un cartel que decía “Bomberos voluntarios”. La palabra “voluntario” ya le indicaba que se trataba de una tarea sin remuneración, aun así sintió curiosidad y entró a preguntar de qué se trataba. Ese mismo día se anotó, y desde entonces comenzaron sus experiencias en el cuartel.
En la actualidad Díaz tiene 40 años y ocupa el cargo como Jefe de bomberos. Siempre le ha dedicado mucho tiempo al voluntariado, y ahora el ser Jefe le demanda aún más tiempo. Su tarea se basa en formar oficiales y suboficiales, y tiene una relación más estrecha con la comisión directiva. Además, tiene decisiones en eventos, y en la compra de ciertas cosas.
Al igual que Kevin Patiño, Esteban trabaja en el ETAC, pero en la zona de Sierras Chicas. Aunque su labor en el cuartel es voluntaria, Díaz encuentra en el agradecimiento de las personas su paga. “A veces con un gracias que te digan ya es demasiado”, expresó el Jefe de bomberos.
Un segundo hogar
La jornada laboral de Díaz en el ETAC es de 24×48. Es decir que hace guardias de 24 horas y luego tiene un descanso de 48. “Las demás 48 horas restantes paso por lo menos un día y medio en el cuartel- detalló Esteban – Yo lo siento como una adicción a esto, me encanta, me gusta lo que hago: el ayudar, el colaborar”.
También destacó que la relación en el cuartel es muy buena. “La mayoría de la gente viene acá como voluntaria, y cada quien aporta con su tiempo”, expresó Díaz. Algunos voluntarios salen de trabajar y se pasan por el cuartel a ayudar o tomar mates. Pasamos mucho tiempo juntos, y así “se hace cierto lazo de hermandad”, explicó Esteban.
Además de la hermandad construida en sus labores, Díaz dijo que en el cuartel se comparte tanto la tristeza como la alegría. Todos se preocupan por el otro, por saber cómo están o si tienen un problema. “Como que te abrís mucho a esos temas y ya empezas a tener una relación con todos”, aseguró Esteban Díaz.
