Celebrar la memoria y la solidaridad

El sábado 21 de febrero se realizará en Mendiolaza la décima edición del Encuentro del Arroyo, organizado por la Asociación Civil Sayana. La actividad propone conmemorar la tragedia de la inundación del 15 de febrero de 2015 desde una perspectiva que combina memoria, arte y acción comunitaria, con el objetivo de celebrar la resiliencia y fortalecer los lazos sociales.
Lejos de un acto estrictamente ceremonial, el Encuentro del Arroyo se consolidó a lo largo de una década como un espacio de reflexión colectiva y encuentro popular, surgido a partir de una de las experiencias más dolorosas que atravesó la comunidad.
Un cierre del ciclo de verano con fuerte contenido comunitario
Según explicó Juan Carlos Stauber, referente de Sayana, el Encuentro del Arroyo funciona también como cierre del intenso ciclo de actividades de verano que impulsa la organización. “El verano es un tiempo donde tenemos la posibilidad de cranear cosas, y gracias a muchos artistas que se disponen a actuar solidariamente podemos ofrecer una propuesta cultural importante”, señaló.
Entre otras cosas, se organiazaron el ciclo Los patios laten, conducido por Mariano Saravia, la Feria Agroecológica, la presentación del libro Piel de papel de Julián Bronstein y una feria americana.
En ese marco, el Encuentro no aparece como un evento aislado, sino como parte de una construcción sostenida en el tiempo, donde el arte, la participación vecinal y la reflexión social se articulan como herramientas de transformación.
Recordar la inundación desde la resiliencia y no desde el dolor
Stauber remarcó que el sentido del Encuentro no es la conmemoración desde el trauma, sino desde el aprendizaje colectivo. “La idea que tenemos es la celebración de la resiliencia”, explicó, al tiempo que recordó que la inundación de 2015 no fue solo un hecho natural, sino también “un desencuentro nuestro con la naturaleza”.
Desde esa mirada, el Encuentro del Arroyo invita a revisar las responsabilidades compartidas —del Estado y de la sociedad— y a generar conciencia ambiental, entendiendo que el cuidado del territorio es una tarea colectiva y permanente.
Tres ejes de participación: naturaleza, comunidad y arte
La décima edición del Encuentro del Arroyo estará organizada en torno a tres propuestas centrales, pensadas para promover la participación activa de vecinos y organizaciones.
El viernes previo al encuentro principal se realizará una caminata de reconocimiento de la avifauna del arroyo Saldán, organizada junto a instituciones como Mendiolaza Viva y la Fundación Mil Aves. La actividad busca reconectar a la comunidad con el entorno natural y resignificar el vínculo con el arroyo.
El sábado, durante la mañana, se llevará adelante una plantación de árboles autóctonos en espacios públicos, en articulación con comisiones vecinales y con especies autorizadas por el municipio y los organismos correspondientes.
Finalmente, el sábado a partir de las 20:30, el Encuentro tendrá su momento central en la Plaza de la Bandera, con una propuesta artística de alto nivel, integrada por músicos y grupos que participan de manera solidaria. Entre ellos, se destaca la presencia de DNI Folklore, padrinos del evento, que celebran sus 30 años de trayectoria, y del músico Pachi Herrera, reconocido por su compromiso con la cultura andina y la defensa del territorio.
Un espacio de encuentro de los vecinos, las organizaciones y el Estado
Desde sus primeras ediciones, el Encuentro del Arroyo propuso una articulación amplia entre organizaciones sociales, artistas, vecinos y el Estado. Para Stauber, esta convivencia no es contradictoria, sino necesaria: “El cuidado de la naturaleza no tiene ideología porque nosotros somos naturaleza”.
En ese sentido, la presencia del municipio —que colabora con aspectos logísticos como sonido e infraestructura— forma parte de una construcción colectiva que reconoce responsabilidades, pero también apuesta al trabajo conjunto para cuidar la vida y el territorio.
Diez años sosteniendo la memoria para proyectar futuro
El Encuentro del Arroyo nació apenas un año después de la inundación, cuando el dolor todavía estaba muy presente. “Bailar y cantar era una manera de exorcizar lo vivido”, recordó Stauber. Con el tiempo, el festival mutó a Encuentro, sin perder su esencia: recordar para no repetir errores y celebrar la solidaridad que emergió en el momento más crítico.
A diez años de aquella primera edición, Sayana vuelve a convocar a la comunidad a reencontrarse, especialmente a quienes llegaron a Mendiolaza en los últimos años, para compartir una historia reciente que marcó a la ciudad. No como un ejercicio nostálgico, sino como una apuesta a seguir construyendo una comunidad más consciente, solidaria y unida.

