Caddies, el trabajo invisible detrás del golf

Un libro que rescata una identidad en extinción

El investigador, artista y profesor Leonardo Martín Blanc, vecino de las Sierras Chicas, acaba de publicar su libro “Adelante y suerte. Etnografía sobre el fenómeno social del golf en Villa Allende”, editado en forma digital por la Universidad Provincial de Córdoba, y de descarga gratuita. La obra recupera la historia, los vínculos y las transformaciones de un grupo muchas veces olvidado: los caddies, aquellos hombres que cargan los palos, aconsejan a los jugadores y, en silencio, han tejido una cultura propia dentro y fuera del club.

Blanc investigó durante años el fenómeno del golf en Villa Allende y, en especial, la inserción de sectores populares en un deporte tradicionalmente asociado a las élites. “Me interpeló como vecino —explica—. Veía personas con palos de golf por las calles, pero el deporte no tenía el perfil elitista que yo imaginaba. Había algo más que quería entender”.

De vecinos a protagonistas

El estudio comenzó en 2010, en el marco de su maestría en Antropología Social en la Universidad Nacional de Córdoba. Desde su mirada de profesor de Educación Física y artista visual, Blanc combinó el trabajo de campo con la observación cotidiana para construir una etnografía sobre la vida de los caddies del Córdoba Golf Club.
“Quise homenajear a esas personas que sostienen el juego desde las sombras”, cuenta. “El caddy es quien asiste al golfista, pero también quien conoce la cancha, el viento, las distancias. Juegan con el cuerpo y la cabeza, aunque no golpeen la pelota”.

De los barrios al golf profesional

Un hoyo y una pelota junto a un canchita de fútbol (2012). Foto extraída del libro “Adelante y suerte. Etnografía sobre el fenómeno social del golf en Villa Allende” de Leonardo Blanc

El investigador rastreó cómo jóvenes de los barrios cercanos al club —Lomas, Español, La Polinesia— se acercaban al golf a través de sus padres o vecinos que trabajaban como caddies. “El golf se aprendía en los márgenes —relata Blanc—. En los ríos, en los terrenos baldíos, improvisaban hoyos y jugaban. Algunos de esos chicos llegaron a representar a la Argentina en torneos internacionales”.

Entre los ejemplos más reconocidos aparecen Ángel “Pato” Cabrera y Eduardo “Gato” Romero, dos figuras del golf mundial que comenzaron como caddies en Villa Allende y mantuvieron siempre el vínculo con su comunidad.
“En su momento, los caddies conquistaron el derecho de jugar los lunes, cuando la cancha descansaba. Era un espacio simbólico de inclusión. Hoy, esa conquista se perdió”, lamenta Blanc.

Un oficio que se transmite de padres a hijos

Según el investigador, el trabajo del caddy era históricamente una práctica homosocial y hereditaria: “Los hijos veían a sus padres o a los patrones jugar y querían ser parte. Comenzaban como aprendices, ‘arreglando el cuero’, como le dicen a la bolsa de palos, hasta que los más grandes los dejaban acompañar en el campo”.

En su investigación, Blanc conoció la llamada “casilla de caddies”: un espacio construido dentro del Córdoba Golf Club donde los trabajadores se reunían, esperaban turnos, se bañaban o compartían comidas. “Pasaban muchas horas allí. Era su lugar, un punto de encuentro y pertenencia”, recuerda.

Jerarquías y vínculos laborales informales

El universo de los caddies tiene también sus jerarquías internas: de principiantes a “caddies de primera”, según la experiencia y la relación con los jugadores. “Los de primera son los que han competido, incluso en torneos profesionales. Algunos llegaron a jugar el Abierto de la República tras ganar campeonatos de caddies”, explica Blanc.

Sin embargo, esa tradición convive con la precariedad laboral. “El vínculo es completamente informal. No hay contrato. Esperan a ser llamados por un socio o patrón. Si no los llaman, no trabajan”, cuenta. “Son changarines del golf, trabajadores de la confianza y la palabra”.

Tecnología, pandemia y pérdida de referentes

En el epílogo del libro, Blanc analiza los cambios ocurridos en la última década. El avance de la tecnología —carros eléctricos, aplicaciones de seguimiento, dispositivos GPS— redujo drásticamente la necesidad de caddies.
“La pandemia también fue un golpe fuerte. La imposibilidad del contacto social los dejó sin trabajo durante meses. Y las inundaciones del 2015 desplazaron a muchas familias que vivían cerca del club”, señala.

A eso se suman la muerte del Gato Romero, figura clave que había impulsado la casilla y el reconocimiento del oficio, y la pérdida de protagonismo de Cabrera dentro del Córdoba Golf Club. “Hoy quedan muy pocos caddies. En los tiempos del apogeo eran sesenta; ahora apenas dos o tres”, resume el autor.

Una comunidad que se apaga

El autor del libro junto a un grupo de caddies en la casilla. Foto extraída del libro “Adelante y suerte. Etnografía sobre el fenómeno social del golf en Villa Allende” de Leonardo Blanc

El fenómeno que alguna vez unió al golf con las clases populares parece desvanecerse. “No diría que se corta, pero sí que termina un proceso”, reflexiona Blanc. “El vínculo entre los sectores populares y el golf se sostiene apenas por las relaciones personales entre algunos jugadores y sus caddies. Pero si esto sigue así, el oficio desaparecerá”.

La nota completa realizada en el programa Mañanitas de Mendiolaza, por la 102.7 FM Demendiolaza, puede escucharse aquí.

El libro Adelante y suerte está disponible para descarga gratuita en la editorial de la Universidad Provincial de Córdoba, y será presentado el sábado 18 de octubre a las 17:00 en la Estación Golf de Villa Allende, un espacio que funciona como museo local.
“Más que una presentación, será un homenaje —dice Blanc—. A esos hombres que caminaron la cancha, cargaron los palos y también cargaron una historia que merece ser contada”.

1 comentario en “Caddies, el trabajo invisible detrás del golf”

  1. La figura del caddie era algo espectacular dentro del golf, se creaba una relación especial entre ellos y los llamados patrones, relación que trascendia a una relación laboral.
    Es una lastima que culpa de un grupo minúsculo que inicio acciones legales contra los clubes, terminaron provocando su desaparición en la mayoría de los clubes de Argentina, con un daño irreparable hacia los caddies y sus familias.
    No creo que se pueda volver para atrás más allá del fallo de la Corte Suprema, y lamentablemente su figura quedará en los recuerdos de la historia .

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