Sostienendo la economía familiar

La realidad económica que atraviesan las familias de Mendiolaza y Sierras Chicas tiene un reflejo visible en las ferias impulsadas por la Asociación Civil Sayana. Detrás de los puestos de alimentos agroecológicos, artesanías, productos de la economía circular, o elaborados artesanalmente aparecen historias de mujeres que buscan sostener a sus familias, complementar ingresos, o incluso generar su única fuente de trabajo.
Según explicó Andrea Escaris, integrante de Sayana, la organización comenzó a desarrollar estos espacios hace aproximadamente un año como respuesta a una necesidad creciente de los vecinos.
“Nos pusimos a pensar qué necesitaba el barrio y qué podíamos hacer como organización. Así surgió la feria, con la idea de ofrecer un espacio tanto para quienes necesitan vender como para quienes buscan acceder a productos de calidad a precios accesibles”, señaló.
Mujeres al frente de los emprendimientos
Uno de los datos que más llama la atención es que más del 80% de los puestos están gestionados por mujeres.
Muchas de ellas producen y comercializan sus propios alimentos, tejidos, conservas, dulces o artesanías. En algunos casos, se trata de proyectos familiares; en otros, son mujeres que llevan adelante el emprendimiento junto a sus hijos o que constituyen el principal sostén económico del hogar.
“Generalmente son las mujeres las que están ahí vendiendo y sosteniendo ese circuito”, destacó Escaris.
La referente explicó que detrás de cada puesto existe una realidad diferente, aunque con un denominador común: la necesidad de generar ingresos en un contexto económico cada vez más complejo.
“Hay personas para las que este proyecto es el único ingreso que tienen. Entonces recorren distintas ferias de Córdoba, Villa Allende y Mendiolaza para poder sostenerse”, indicó.
Entre la elección y la necesidad
La Asociación Civil Sayana sostiene dos ferias que se realizan cada 15 días, la Feria Agroecológica, en la Plaza de la Memoria, y la Feria de la Esquina, de economía circular, en el predio de la misma Asociación
Cada una de ella reúne perfiles muy diversos. Algunos emprendedores eligieron desarrollar un proyecto vinculado a la agroecología como forma de vida, mientras que otros llegaron impulsados por la necesidad económica.
Escaris señaló que muchos participantes tienen un empleo formal y recurren a las ferias para complementar ingresos.
“Hay muchos docentes, jubilados docentes y trabajadores de distintos sectores que encuentran en estos espacios un segundo o tercer trabajo”, explicó.
La situación de los docentes aparece como uno de los casos más visibles. Según relató, es frecuente encontrar profesionales de la educación que venden productos, organizan rifas o desarrollan pequeños emprendimientos para afrontar los gastos cotidianos.
Pero el fenómeno no se limita a ese sector. La dirigente aseguró que cada vez es más común encontrar personas que combinan distintas actividades laborales para llegar a fin de mes.
“Hoy vemos gente que vende ropa desde su auto, personas que ofrecen productos en cualquier conversación cotidiana o que buscan sumar cualquier ingreso posible. Son situaciones que hace algunos años parecían excepcionales y hoy forman parte de la realidad diaria”, sostuvo.
Una demanda que supera la capacidad de las ferias
El crecimiento de la necesidad económica también se refleja en la cantidad de personas que buscan sumarse a los espacios organizados por Sayana.
Actualmente, la entidad se encuentra con dificultades para incorporar nuevos puestos debido a la alta demanda.
“Estamos sobrepasados de gente que quiere venir a participar”, reconoció Escaris.
La organización procura evitar la superposición de rubros para proteger a quienes ya forman parte de la feria y garantizar que todos tengan posibilidades reales de vender.
Consumidores con menos presupuesto
La crisis económica no solo impacta en quienes venden. También condiciona las decisiones de compra de los vecinos que asisten a las ferias.
Según explican desde Sayana, muchas personas llegan con una fuerte conciencia sobre la importancia de consumir productos agroecológicos y apoyar a los productores locales, pero deben limitar sus compras debido a la reducción de sus ingresos.
“Nos dicen que quisieran comprar en todos los puestos, pero que solo pueden hacerlo en algunos. Entonces van alternando sus compras cada quince días según el presupuesto que tienen disponible”, comentó Escaris.
Cuando la urgencia se convierte en economía circular
Otro de los espacios que más creció durante el último año es la denominada Feria de la Esquina, orientada principalmente a la venta de ropa usada y artículos de segunda mano.
Lo que comenzó como una propuesta complementaria terminó convirtiéndose en una herramienta económica para decenas de familias.
“Fue impresionante el crecimiento. Mucha gente llega porque necesita vender algo para hacerse unos pesos, para afrontar gastos cotidianos o incluso para cubrir situaciones puntuales como un viaje de estudios”, relató.
Aunque la iniciativa promueve la reutilización y la economía circular, desde Sayana reconocen que detrás de gran parte de las ventas existe una necesidad económica concreta.
La feria funciona como un espacio donde objetos que ya no se utilizan encuentran nuevos dueños, mientras sus vendedores obtienen un ingreso adicional en tiempos de dificultad.
Más que una feria: un espacio de encuentro comunitario
Además de la actividad comercial, Sayana busca que las ferias se conviertan en espacios de construcción comunitaria.
Clases de yoga, propuestas culturales, presentaciones de libros y actividades de concientización forman parte de una agenda que busca fortalecer los vínculos entre vecinos.
“Queremos que sea un lugar para pensarnos integralmente como comunidad, para compartir conocimientos y reflexionar sobre el momento histórico que estamos viviendo”, afirmó Escaris.
En un contexto marcado por la pérdida del poder adquisitivo y la necesidad de generar ingresos adicionales, las ferias de Mendiolaza se han transformado en mucho más que un mercado. Son una muestra de cómo las mujeres, las familias y las organizaciones comunitarias buscan construir respuestas colectivas frente a una realidad económica cada vez más desafiante.
Las ferias de Sayana se realizan cada 15 días. La Agroecológica, tiene lugar en la Plaza de la Bandera y las próximas ediciones serán los viernes 19 de junio, 3 y 17 de julio.
La Feria de la Esquina, que inició también los viernes, se trasladó a los sábados por lo que dure la temporada de frío, siempre en el predio de Av. Tissera esquina Araucaria. las próximas ediciones serán los sábados 20 de junio, 4 y 18 de julio.

