Sierra Nueva busca representatividad en Mendiolaza

Impulsan la organización barrial ante problemas estructurales

Sierra Nueva busca representatividad en Mendiolaza Impulsan la organización barrial ante problemas estructurales

El barrio Sierra Nueva se encuentra en pleno proceso de organización para conformar una nueva comisión vecinal, con el objetivo de recuperar representatividad institucional y canalizar de manera más efectiva los reclamos ante el municipio. La iniciativa surge luego de varios años sin una entidad formal que nuclee a los vecinos, una situación que —según plantean— ha derivado en una menor capacidad de gestión frente a las múltiples problemáticas que atraviesa el sector.

“Al no tener comisión vecinal durante tantos años, el barrio ha estado un poco relegado al accionar de la municipalidad”, explicó Carolina Pozzo, vecina que encabeza la lista propuesta. En ese sentido, remarcó que la conformación de este espacio permitirá “tener una voz más presente en el municipio” y ordenar las demandas colectivas.

Actualmente, los reclamos se presentan de manera fragmentada, a través de distintos grupos de vecinos, lo que dificulta —según señalan— una respuesta clara por parte del Ejecutivo. “No estamos agrupados bajo una misma organización y eso lleva a que tampoco el municipio tenga claridad por dónde abordar los distintos problemas”, indicó Pozzo.

Calles en mal estado, residuos y alumbrado: los principales reclamos

Entre las principales problemáticas que justifican la necesidad de una comisión vecinal, los vecinos destacan el estado crítico de las calles. La topografía del barrio, caracterizada por pendientes pronunciadas y calles de tierra, agrava la situación, especialmente en épocas de lluvia. “Se vuelve intransitable, se hacen lagunas, hay socavones peligrosos y los autos se patinan. Es un problema constante”, describió Pozzo.

A esto se suma la falta de infraestructura adecuada, como desagües y cordones cuneta en condiciones, lo que provoca el deterioro progresivo de las arterias internas. Si bien en los últimos meses se registró una mayor frecuencia en el ingreso de maquinaria municipal, los vecinos consideran que no alcanza y reclaman un plan integral de intervención.

Otro de los puntos críticos es el sistema de recolección de residuos. Debido a las características del barrio, el servicio no se realiza puerta a puerta, sino mediante contenedores ubicados en puntos específicos. Esto genera inconvenientes recurrentes, como desbordes, malos olores y la proliferación de animales. “Cuando los contenedores se llenan, quedan abiertos y se generan focos infecciosos, sobre todo cuando pasan varios días sin recolección”, explicó.

En materia de alumbrado público, si bien se registraron algunos avances a partir de gestiones vecinales —como un relevamiento de luminarias y la instalación de equipos solares—, aún persisten sectores con cobertura deficiente, especialmente en la denominada “segunda etapa” del barrio.

Espacios verdes, seguridad y servicios: reclamos sin canal institucional

El mantenimiento de los espacios verdes aparece como otro de los reclamos centrales. Actualmente, esta tarea no es realizada por el municipio, sino por una empresa contratada de manera indirecta por una SAS que funciona dntro del barrio, lo que genera cuestionamientos entre los vecinos. “No corresponde que tengamos que pagar por el corte de pasto en espacios que son públicos. Eso le compete al municipio”, sostuvo Pozzo.

En cuanto a la seguridad, Sierra Nueva cuenta con un sistema de control de acceso privado, aunque los propios vecinos relativizan su efectividad. “No tiene poder de policía, es solo un control de acceso. Ante cualquier situación, recurrimos a seguridad ciudadana o a la policía”, señalaron.

Además, se registran episodios delictivos ocasionales, principalmente vinculados a robos menores, aunque también hubo casos más graves. La vulnerabilidad se concentra en sectores del perímetro donde el alambrado colinda con un descampado.

Avanza el proceso para el reconocimiento oficial

Actualmente, un grupo de vecinos ya presentó ante el municipio una lista conformada por siete integrantes para integrar la futura comisión vecinal. El objetivo es obtener el reconocimiento formal y comenzar a participar de instancias institucionales, como reuniones con autoridades y discusiones presupuestarias.

“Queremos estar legalmente reconocidos para poder llevar nuestras inquietudes y que el municipio también tenga un interlocutor claro dentro del barrio”, explicó Pozzo.

La expectativa está puesta en que la conformación de la comisión permita no solo ordenar los reclamos, sino también impulsar un plan de mejoras sostenido en el tiempo que atienda las particularidades de Sierra Nueva.

La nota completa realizada en el programa Se hace tarde, por la 102.7 FM Demendiolaza, puede escucharse aquí.

Un proceso atravesado por conflictos y falta de continuidad institucional

En mayo de 2021, Sierra Nueva logró conformar su comisión vecinal, resultando electa como presidenta Daniela Fossati, quien al mismo tiempo ejercía la presidencia de la Sociedad por Acciones Simplificada (SAS) Sierranueva. Esta situación contravenía las ordenanzas municipales que regulan el funcionamiento de las comisiones vecinales en Mendiolaza, las cuales prohíben la superposición de cargos entre estas entidades.

Tras la denuncia de un grupo de vecinos, el Concejo Deliberante declaró la incompatibilidad entre ambos cargos y dispuso que se eligieran los reemplazos correspondientes mediante asamblea. A partir de ese momento, la presidencia pasó a manos de Lucas Dianda.

Sin embargo, el conflicto institucional continuó. En 2023, cuando Dianda se postuló para la reelección, vecinos denunciaron que también formaba parte de la SAS, lo que reavivó las irregularidades. Durante la asamblea realizada el 13 de mayo de ese año se presentaron dos listas, pero el proceso electoral quedó en suspenso ante pedidos de impugnación.

Dos presentaciones formales ante el Concejo Deliberante solicitaron la nulidad tanto de la comisión vigente como de la lista oficialista, argumentando la incompatibilidad de cargos. En una de las notas, vecinos denunciaron que se habían tomado decisiones “sin estar legitimados” y que se había ocultado información tanto a las autoridades como a la comunidad.

El proceso quedó trunco y, desde entonces, el barrio permanece sin una comisión vecinal formalmente constituida, lo que refuerza hoy el impulso de un nuevo grupo de vecinos por restablecer una representación institucional legítima.

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