Mandela Runakay celebró 10 años con viaje a la costa

El Grupo Scout Mandela Runakay de Mendiolaza celebró su décimo aniversario con un viaje muy especial: un campamento en el mar que permitió que muchos de los chicos y chicas del grupo vieran el océano por primera vez. Tras esa experiencia, la organización ya se prepara para reiniciar sus actividades este año e invitar a nuevos participantes a sumarse.
La experiencia fue el resultado de meses de trabajo comunitario y de la participación activa de jóvenes, educadores y familias, que organizaron distintas actividades para reunir los fondos necesarios para el viaje.
Diez años de trabajo scout en Mendiolaza
El Grupo Scout Mandela Runakay funciona desde 2015 en un predio ubicado cerca del Polideportivo de Mendiolaza, pasando el vado. Allí se reúnen todos los sábados para realizar sus actividades educativas y recreativas en contacto con la naturaleza.
Según explicó Evelyn Cucchi, una de las responsables del grupo, la iniciativa nació a partir del impulso de un grupo de educadores que soñaban con crear un espacio scout en la ciudad.
“Unos ocho educadores tuvieron este sueño de crear el grupo en Mendiolaza. Se organizaron y empezaron con las actividades en septiembre de 2015”, contó.
Actualmente el grupo reúne a alrededor de 100 integrantes entre chicos, jóvenes y educadores, lo que lo convierte en una de las organizaciones juveniles más activas de la ciudad.
Aprender valores jugando y en la naturaleza
El movimiento scout funciona como un espacio de educación no formal en el que participan chicos y jóvenes desde los 7 hasta los 21 años.
Las actividades se organizan por edades en distintas ramas —manada, unidad, caminantes y rovers— y combinan juegos, aprendizaje práctico y experiencias en la naturaleza.
“Aprendemos jugando. Se trabajan valores, independencia, trabajo en equipo y participación en la comunidad”, explicó Cucchi.
Durante las jornadas habituales, los grupos realizan distintas actividades como juegos, aprendizaje de nudos, armado de carpas y preparación para los campamentos. El encuentro suele cerrar con una merienda compartida.
“Siempre hacemos un mate cocido a leña con algo para comer y compartimos ese momento entre todos”, relató.
Un viaje al mar que se convirtió en un sueño cumplido

El viaje al mar fue uno de los proyectos más ambiciosos del grupo en estos diez años de historia.
La idea surgió como una forma de celebrar el aniversario del grupo y al mismo tiempo concretar un sueño que muchos integrantes tenían desde hacía tiempo.
El destino elegido fue un campo scout en la ciudad de Necochea, ubicado a pocas cuadras del mar, donde el grupo pudo acampar durante varios días.
Para lograrlo, los integrantes organizaron durante meses distintas actividades de recaudación, como ventas de comida y otras iniciativas comunitarias.
“Trabajamos muchísimo vendiendo pizzas, pollo y todo lo que se nos ocurría para poder juntar el dinero”, recordó Cucchi.
El esfuerzo valió la pena: para muchos chicos y chicas fue la primera vez que vieron el mar.
“Muchos no lo conocían, así que fue otro sueño cumplido. Cuando llegamos y los vimos disfrutar, fue una emoción enorme para todos”, contó.
El rol de las familias y el trabajo voluntario
El grupo funciona gracias al trabajo voluntario de los educadores y al acompañamiento de las familias, que participan activamente en distintas tareas.
Algunos padres colaboran en la organización de actividades o en la cocina durante los campamentos, mientras que otros incluso terminan sumándose como educadores.
“Estamos muy agradecidos porque las familias nos confían lo más valioso que tienen, que son sus hijos”, expresó Cucchi.
Los campamentos, que suelen realizarse dos veces al año, son uno de los momentos más esperados por los chicos y también un espacio de crecimiento personal.
“Al principio aparece la ‘extrañitis’, pero también es importante que los chicos aprendan a estar fuera de casa, compartir con otros y vivir la experiencia del campamento”, explicó.
Preparativos para un nuevo año de actividades
Luego del viaje al mar, el grupo se prepara ahora para iniciar un nuevo ciclo de actividades.
La prioridad para este año será mejorar el equipamiento del grupo, especialmente las carpas, que ya tienen varios años de uso.
“Tenemos carpas que hemos comprado o que nos han donado, pero muchas ya tienen diez años y con el sol y el uso se van deteriorando”, explicó Cucchi.
Mientras tanto, el grupo ya está organizando el inicio de las actividades y las próximas inscripciones.
La idea es comenzar las reuniones regulares en abril, manteniendo el mismo horario de siempre: todos los sábados de 15 a 18:30.
Quienes quieran conocer el grupo o sumarse pueden seguir sus redes sociales o acercarse al predio donde realizan sus encuentros.
“Desde los 7 años ya pueden participar. Están todos invitados a acercarse y compartir un mate cocido con nosotros”, concluyó Cucchi.

