Zorro sin auxilio en Mendiolaza

Ni Policía Ambiental, ni veterinarias

Zorro sin auxilio en Mendiolaza demendiolaza

El hecho ocurrió en el barrio La Serena, en Mendiolaza, y expone las dificultades que enfrentan los vecinos cuando se encuentran con fauna silvestre en situación de emergencia. La historia de Jessica Gregorich reabre el debate sobre los protocolos, los canales de contacto y la convivencia con animales salvajes en zonas urbanizadas.

Un zorro herido en La Serena, Mendiolaza

El lunes 27 de enero, en horas de la tarde, Jessica Gregorich se encontraba en la casa de su hermano, en el barrio La Serena de Mendiolaza, cuando notó algo que le llamó la atención desde la ventana. Un animal se desplazaba con dificultad por la vereda, arrastrándose.

Al acercarse, confirmó que se trataba de un zorro jaspeado en muy mal estado: tenía las patas traseras aparentemente quebradas, el rabo ensangrentado y signos visibles de infección. El animal, desorientado y con evidentes signos de dolor, se acercó cada vez más a la vivienda.

“Uno se da cuenta cuando un animal está pidiendo ayuda”, relató Jessica en diálogo con el programa Mañanitas de Mendiolaza,.

Llamados que nunca fueron atendidos

Ante la situación, Jessica intentó actuar de inmediato. Durante varias horas se comunicó insistentemente con distintos organismos: Policía Ambiental, Bomberos y contactos vinculados a la protección animal.

Sin embargo, los llamados no fueron atendidos o derivaban siempre a los mismos números, sin obtener una respuesta concreta.

“Estuve desde las dos de la tarde hasta cerca de las siete de la tarde llamando sin parar. Nadie contestó”, explicó.

La única respuesta que recibió fue de Bomberos, quienes le facilitaron nuevamente el número de Patrulla Ambiental, sin que eso resolviera la situación.

La decisión de actuar por cuenta propia

Con el paso de las horas y viendo que el zorro seguía sufriendo, Jessica y su familia tomaron una decisión desesperada: intentar trasladarlo para buscar asistencia veterinaria.

Utilizando guantes y un rastrillo ancho, improvisaron una especie de camilla para moverlo sin provocarle más dolor. El objetivo era claro: salvarle la vida o, al menos, evitarle más sufrimiento.

Sin embargo, el recorrido por distintas veterinarias tampoco tuvo el resultado esperado. En todos los casos recibieron la misma respuesta: solo se atienden animales domésticos, y el zorro, por tratarse de fauna silvestre, no podía ser recibido.

“Nadie nos dio siquiera una alternativa”, lamentó Jessica.

Un accidente y la llegada tardía de Patrulla Ambiental

En medio de la urgencia y la desesperación, mientras continuaban buscando ayuda, se produjo un incidente vehicular que requirió la intervención policial. Fue recién entonces cuando, a través de la Policía, se logró el contacto directo con Policía Ambiental.

Cerca de las 21 horas, el zorro fue retirado y trasladado en una jaula. Según relataron los propios agentes, el estado del animal era crítico y no lograría pasar la noche.

Al día siguiente, Jessica logró comunicarse con Patrulla Ambiental y recibió la confirmación: el zorro había muerto.

“Si hubieran atendido el teléfono, el final podría haber sido otro”

Para Jessica, uno de los puntos más dolorosos es la sensación de que el desenlace podría haber sido distinto si la asistencia hubiese llegado a tiempo.

“A la tarde el animal todavía no estaba tan moribundo. Si alguien hubiera atendido el teléfono, tal vez se lo podía haber ayudado”, reflexionó.

La experiencia la afectó profundamente, no solo a ella sino también a sus sobrinos, que presenciaron toda la situación.

Por qué las veterinarias no atendieron al zorro

Durante la desesperada búsqueda de ayuda, la familia intentó llevar al zorro herido a distintas veterinarias de Córdoba, pero en ninguno de los establecimientos consultados fue atendido.

Según relataron, la negativa no estuvo vinculada a una falta de voluntad individual, sino a una limitación legal y profesional: las veterinarias solo pueden atender animales domésticos, mientras que los animales silvestres deben ser intervenidos exclusivamente por organismos habilitados, como Policía Ambiental o centros de rescate autorizados.

En algunos casos, ni siquiera se ofrecieron alternativas claras sobre cómo proceder ante una emergencia de este tipo, lo que incrementó la sensación de desamparo y urgencia.

“Uno entiende que hay protocolos, pero cuando ves a un animal sufriendo y no tenés a quién recurrir, la impotencia es enorme”, explicó Jessica.

Este vacío entre lo que los vecinos pueden hacer, lo que las veterinarias están habilitadas a hacer y lo que los organismos oficiales deberían responder expone una zona gris que, en situaciones críticas, puede derivar en desenlaces como el ocurrido en Mendiolaza.

La carta que envió y nunca tuvo respuesta

Movida por la impotencia y la necesidad de que lo ocurrido no se repita, Jessica decidió escribir una carta dirigida a distintas instituciones, entre ellas la Municipalidad de Mendiolaza, entidades ambientalistas y espacios vinculados a la veterinaria.

En el texto, al que tuvo acceso este medio, deja constancia de lo sucedido y plantea la necesidad de mejorar los mecanismos de respuesta ante emergencias con fauna silvestre.

“Este correo no busca señalar responsabilidades individuales, sino expresar la profunda impotencia que genera la falta de respuestas rápidas y coordinadas frente al sufrimiento de un animal silvestre, y la necesidad de contar con protocolos claros, accesibles y eficaces”, señala en uno de sus pasajes.

Y concluye:

“Hice todo lo que estuvo a mi alcance para no darle la espalda a un ser vivo que pedía ayuda. No pude salvarlo, y esa tristeza me acompañará, pero confío en que su historia pueda servir para que, en el futuro, ninguna otra persona que intente ayudar se sienta sola, desamparada o sin respuestas”.

Hasta el momento, no recibió respuestas formales a esa carta.

La nota completa realizada en el programa Mañanitas de Mendiolaza, por la 102.7 FM Demendiolaza, puede escucharse aquí.

Qué hacer ante un caso similar en Mendiolaza

Tras lo ocurrido, Jessica pudo acceder a información clave que desconocía al momento del hecho. Al día siguiente, al cruzarse con un móvil de Seguridad Ciudadana, le indicaron que ante una situación similar la primera opción debe ser llamar al 911.

“Yo pensaba que el 911 era solo para robos o emergencias de otro tipo. Nunca se me ocurrió que podía servir para esto”, explicó. Según le indicaron, desde allí pueden activar los contactos necesarios y derivar el caso a Patrulla Ambiental, como finalmente ocurrió tras el accidente.

Un antecedente en Mendiolaza

El caso no es aislado. Hace poco más de un año en Mendiolaza, se viralizó la imagen de un supuesto “canguro” que recorría un barrio cerrado. Finalmente se confirmó que se trataba de un zorro enfermo, con una afección similar en sus patas traseras.

En aquella oportunidad, desde Policía Ambiental se explicó que la intervención comienza siempre con un llamado, y que los animales son rescatados cuando se encuentran acorralados o refugiados en espacios cerrados, para luego ser atendidos y reinsertados en su hábitat natural.

Nuevas vías de contacto de Policía Ambiental

A partir del mes de febrero, Policía Ambiental de Córdoba difundió a través de sus redes sociales oficiales las vías de contacto vigentes para realizar denuncias o dar aviso ante situaciones vinculadas con fauna silvestre.

Según la información publicada, los canales disponibles son:

  • 📲 WhatsApp: 351 310 8709
    · Lunes a viernes, de 8 a 20 h
    · Fines de semana, de 11 a 17 h
  • ☎️ Teléfono: (0351) 4420924
    · Lunes a viernes, de 8 a 14 h
  • 📍 Atención presencial: Marcelo T. de Alvear 876
    · Lunes a viernes, de 8 a 18 h

Sin embargo, en los comentarios de esa misma publicación, numerosos ciudadanos expresaron dificultades para comunicarse, señalando que en reiteradas oportunidades no obtuvieron respuesta a través de los números informados.

Estos reclamos públicos vuelven a poner en agenda la necesidad de canales de contacto eficientes y accesibles, especialmente en situaciones de urgencia como la vivida en Mendiolaza, donde el tiempo de respuesta puede ser determinante para el desenlace de un animal herido.

Convivencia con fauna silvestre: una problemática creciente

Tal como se explicó en una nota anterior publicada por este medio, la presencia de zorros en barrios cerrados de Mendiolaza es cada vez más habitual. La urbanización, la pérdida de hábitat natural, la disponibilidad de alimento y la falta de predadores generan condiciones propicias para que estos animales se instalen cerca de las viviendas.

Desde Policía Ambiental se insiste en no alimentarlos, asegurar correctamente los residuos y evitar cualquier intento de captura o traslado, acciones que están prohibidas por ley.

1 comentario en “Zorro sin auxilio en Mendiolaza”

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